Roles de género asignados y diversidad sexual

Hace uno días empezó a circular por internet una airada solicitud para que Antonio Medina Trejo renunciara a la secretaría de diversidad sexual del Partido de la Revolución Democrática (PRD), a causa de una supuesta declaración del periodista y activista venido a político que pedía que “las transexuales dejen de ser prostitutas y peluqueras”.

Aunque Medina se ha limitado a decir que su declaración ha sido descontextualizada y pidió sea publicada la estenográfica y la grabación del acto en donde se dio la supuesta declaración (en a que los quejosos, por cierto no estaban presentes); sin embargo en la tormenta cibernética de declaraciones y réplicas, el tema de fondo no ha sido tocado: la sociedad asigna roles por género, las mujeres realizan actividades reproductivas, los hombres actividades productivas (1), pero ¿qué sucede cuando este esquema binario mujer/hombre heteronormados es transgredido? Las comunidades asignan roles a homosexuales, lesbianas, transexuales e intersexuales dentro del imaginario reproductivo/productivo.

Muchas culturas tienen la creencia que un hombre homosexual tiene un componente femenino (2) y se le designan características de este género como sensibilidad, fragilidad, abnegación, etc. Y encauzan a los homosexuales a ejercer actividades relacionadas con estas supuestas características: peluqueros, modistos, decoradores, enfermeros, entre otros; son numerosos los chistes de ingenieros asignando características femeninas a hombres arquitectos, insinuando que, al ser la arquitectura una disciplina “sensible” debe ser ejercida sólo por homosexuales.

En el filme Billy Elliot (Stephen Daldry, Reino Unido, 2,000) un niño de 11 años, proveniente de una familia de mineros del carbón (estereotipo de hombre/proveedor) entra en conflicto con su padre cuando decide ser bailarín, el padre, más que cuestionar la orientación sexual del chico, le preocupa su elección, la cual le parece “afeminada”.

“Las transexuales dejen de ser prostitutas y peluqueras” es la lapidaria frase adjudicada a Medina, la pregunta es: ¿La sociedad mexicana actual ofrece otras oportunidades de empleo? Y si el político hizo realmente tal aseveración ¿Por qué excluyó de su cuestionamiento a los hombres transexuales? Por supuesto, de la primera pregunta podemos divagar una respuesta, de la segunda sólo Antonio podría respondernos.

La transición de la identidad de género, significó por muchos años, la pérdida de la identificación de la persona que se reasignaba: sus documentos legales, desde su acta de nacimiento hasta los comprobantes de sus capacidades laborales identificaban a una persona que ya no existía; conocí a ingenieras o periodistas impedidas de ejercer sus profesiones debido a que sus títulos profesionales estaban a nombre de un varón; asimismo, fue un escándalo mediático el caso de una hermosa actriz que no pudo abordar un vuelo internacional porque su pasaporte tenía registrado su rostro e identidad como hombre. Con las recientes reformas en el Distrito Federal, se ha subsanado en parte esta injusticia.

Aunado a esta muerte social, que perduró por décadas, se suma los costos elevados del tratamiento de reasignación sexual, los cuales hasta la fecha deben ser subsanados por las personas que viven la transición, a diferencia de otros países en los que los sistemas de salud absorben dichos gastos.

Así que tenemos una situación que perfila el peor de los mundos: personas marginadas social y laboralmente con grandes requerimientos económicos, la respuesta parece estar contenida en la frase supuestamente declarada por el perredista.

¿Es la peluquería o la prostitución la respuesta lógica a este acertijo? En lo personal creo que ambas actividades deben ser valoradas y sobre todo, en el caso de la segunda dignificada y protegida, debido a los constantes reportes de explotación por parte de redes delincuenciales y de extorsión a mano de autoridades; la cuestión no es la actividad a la que se pueda dedicar una persona transexual o cisexual, lo importante es la capacidad de elegir libremente, sin estereotipos ni procesos de marginación la actividad deseada, eso es, lo que a mi parecer Medina como político debería ofrecernos como respuesta: cuales son las políticas públicas y de gobierno que se pueden implementar para la inclusión social de quienes formamos parte de la comunidad LGBTTI.

En el tema trans hay asignaturas pendientes muy claras: ¿es posible la inclusión del tratamiento de reasignación en el sistema de salud pública de forma real y no velada como sucede actualmente en la ciudad de México? ¿Se pueden exigir cuotas de vacantes laborales para transexuales en gobiernos e instituciones públicas? ¿Los partidos políticos –por lo menos los de izquierda- pueden designar por estatutos, candidaturas a cargos de elección popular a transexuales como una política sistemática y no como graciosa dádiva? ¿Es posible instrumentar una política de estímulos fiscales a empresas que contraten personal transexual?

Estas son preguntas que nuestro querido amigo, metido a político, podría respondernos desde el cargo que ahora ocupa y que todos esperamos ejerza con distinción.

1 Roles reproductivo, productivo y comunitario (http://www.gloobal.net/iepala/gloobal/fichas/ficha.php?entidad=Terminos&id=2602)

2 Sexualidad e identidades. Identidades homosexuales Begoña Enguix Grau (http://www.ugr.es/~pwlac/G16_04Begona_Enguix_Grau.html)

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